
El verano es el momento de disfrutar del sol y el aire libre, pero también supone un reto para la piel. En esta época hay tratamientos que pueden dañar nuestra barrera protectora y acelerar el envejecimiento. ¿Sabes cómo cuidarla y nutrirla en profundidad?
Después de los meses de invierno, apetece salir a disfrutar del sol, la playa y el aire libre. Pasamos muchas horas fuera de casa, entre la playa, las terrazas o los paseos por la montaña. Sin embargo, la constante exposición a los rayos UVA hace que nuestra piel trabaje más para adaptarse y requiera más atención.
La radiación solar, el sudor, el cloro y el agua de mar pueden dañar la barrera protectora de la piel, favorecer la deshidratación y acelerar el envejecimiento cutáneo. Aunque no lo pida a gritos, en verano nuestra piel necesita un cuidado especial y tratamientos específicos para mantenerse hidratada y saludable.

Hay ciertos tratamientos que no son muy recomendables realizar durante los meses de más exposición solar, especialmente aquellos fotosensibilizadores o demasiado agresivos para la piel.
La razón es que sensibilizan la piel, la hacen más vulnerable y aumentan el riesgo de la aparición de manchas o irritaciones. Por eso, es importante dar un respiro a nuestra dermis y evitar productos muy intrusivos. Por ejemplo:
Ahora bien, ¿existen alternativas a estos tratamientos para el verano? La respuesta es sí. Incluso en verano se puede conseguir una piel bonita y uniforme con opciones más suaves y piel friendly. Por ejemplo, existen peelings menos invasivos, como el 2BBeauty, un producto vegano que mejora la textura de la piel de forma delicada y segura para esta época del año.

Hay procedimientos que no son invasivos para la piel e incluso son recomendables para mitigar los efectos del sol. Son los tratamientos de exosomas y polinucleótidos, dos aliados para devolver la hidratación a tu cutis. Ambos son tratamientos regenerativos, pero con una composición diferente:
Los rayos UVA, el sudor y las altas temperaturas hacen que la piel se deshidrate con más facilidad, lo que se traduce en tirantez, descamación e irritaciones. La clave es darle a la piel la hidratación que necesita, tanto desde dentro como desde fuera.
El primer paso para mantener una piel sana es beber suficiente agua y asegurar una buena hidratación facial.
En Clínica Estética Atlàntida, nos preocupamos por tu piel y utilizamos los mejores productos para recuperar su vitalidad y luminosidad. Contamos con una amplia gama de tratamientos para rejuvenecer la piel no invasivos, desde procedimientos con tecnología ICONNE, hasta peelings faciales y tratamientos sin cirugía para devolver la juventud al cutis.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y tiene una función protectora esencial. Por eso, debe cuidarse durante todo el año, especialmente en verano. Durante esta época, muchas partes del cuerpo que habían estado cubiertas en invierno quedan al descubierto y, cuando se exponen de golpe, la piel puede reaccionar con rojeces, quemaduras e irritaciones.
Ahora bien, si preparamos la dermis con antelación, conseguiremos reducir efectos futuros como manchas y arrugas. Por eso, es importante hidratarla desde dentro y desde fuera, incluir antioxidantes en la dieta e hidratar la piel en profundidad. Eso sí: tener claro qué nos estamos haciendo. No hidratan ni protegen las hidrataciones flash ni los peelings enzimáticos, que sirven para eliminar la piel muerta del invierno y la preparan para que, después, reciba la hidratación. Para este segundo paso, debemos usar cremas hidratantes ricas en agua, no grasas, aceites secos o aftersun. Y, por supuesto, tener a mano un buen bronceador y crema que se ajuste a tu piel y a tu verano.
Estar de vacaciones no significa olvidarte de tu piel, sino aprender a cuidarla y mimarla para sentirte bien tanto por dentro como por fuera. Así que no olvides aplicarte tus cremas, modera la exposición solar y… ¡a disfrutar del verano!
